martes, 15 de septiembre de 2009

El dueño de la Luna


Recuerdo que cuando pequeño veraneaba en Algarrobo con mi familia paterna y amigos de ellos. Eran todos buenos para conversar y además se caracterizaban todos por ser reyes del dato freak. En realidad, los chilenos en general somos buenos para ello. Siempre sacamos información delirante (y si no me creen, hagan click aquí). Bueno, como decía: En una noche de conversación alguien dijo que un chileno astuto, hace mucho tiempo, se había convertido en el dueño de la Luna. Como era niño, lo creí y se lo conté a todo el mundo, pero al ir creciendo dudé de que tal leyenda fuese cierta y finalmente lo guardé en el mismo lugar donde guardo las historias del Caleuche, la Llorona, el Trauco y cosas por el estilo.

Pero resulta que me equivoqué.

El 25 de Septiembre de 1954, un hombre llamado Jenaro Gajardo Vera, excéntrico abogado, pintor y poeta sureño, inscribió ante el Conservador de bienes raíces de Talca, su soberanía sobre el satélite natural de la Tierra, previo pago de 42.000 pesos chilenos.

De hecho, es tan real, que incluso la noticia se expandió por todo el mundo y cuando se ejecutó la misión Apolo XI, el presidente de EEUU, Richard Nixon, le envío la siguiente solicitud a Jenaro:

"Solicito en nombre del pueblo de los Estados Unidos autorización para el descenso de los astronautas Aldrin, Collins y Armstrong en el satélite lunar que le pertenece".

Y Jenaro respondió:

"En nombre de Jefferson, de Washington y del gran poeta Walt Whitman, autorizo el descenso de Aldrin, Collins y Armstrong en el satélite lunar que me pertenece, y lo que más me interesa no es sólo un feliz descenso de los astronautas, de esos valientes, sino también un feliz regreso a su patria. Gracias, señor Presidente".

En 1998, cuando Jenaro murió, le dejó la Luna, en su testamento, al pueblo chileno. Sin embargo, por un decreto de las Naciones Unidas, se prohibió la compra y venta de terrenos fuera de la atmósfera terrestre. Aún así, hoy, un estadounidense llamado Dennis Hope le vende parcelas lunares a quienes quieran comprarlas. Brad Pitt y otros famosos son dueños de terrenos en la luna.

Y después decimos que lo mejor de Chile es la Isla de Pascua. Saaa!

lunes, 14 de septiembre de 2009

Las cosas buenas de Chile


Cuando se acerca el 18, los intelectualoides chilenos suelen confabularse contra los ciudadanos y los someten a un juicio porque, según ellos, somos semejantes a un grupo de loros que repiten todo lo que les dicen. Además, se codean entre ellos como dueños de la verdad y la perfección, tratando a los ciudadanos chilenos como basura sin identidad.

Digo esto porque leía un artículo en Emol que evocaba a varios personajes de las ciencias sociales para hablar de la identidad chilena, y resumiendo sus opiniones, según estos “expertos” no somos más que una cálida manga de estúpidos, arribistas y copiones sin imaginación.

Cuando leo este tipo de opiniones recuerdo siempre el trato que tienen algunos padres con sus hijos, recordándoles continuamente sus defectos, sus fallas, sus errores, en vez de decirles que tienen cosas buenas. Eso, amigos míos, sólo causa más errores, más cabezas bajas y más desmotivación. ¡Reconózcanlo, aunque cueste! Chile tiene cosas buenas, y que hablen lo que quieran ese montón de amargos rostros que no han logrado nada más que estar tras un escritorio y que, por su fracaso, se dedican a destruir la autoestima del pueblo.

Enumeremos cosas buenas de Chile, yo empiezo con una:

A pesar de que la empanada no es chilena, sí puedo decir con conocimiento de causa que nuestra empanada es la más contundente y mejor aliñada del mundo (Dato: Para los argentinos, las empanadas grandes son equivalentes a nuestras empanadas de cóctel, y son malísimas.)

Dale, sin rayar en el nacionalismo imbécil, comenten cosas buenas de Chile.

lunes, 31 de agosto de 2009

Envejecer

No tengo idea por qué, ni en qué segundo surgió mi miedo, pero le tengo un fuerte odio a la idea de envejecer (y eso que soy bastante joven). En mi familia no conozco ejemplos de mala vejez, mis abuelos están todos como lechugas y en general no he tenido malas experiencias con el tema. Pero es un temor mucho más grande que el de la muerte.

Imagino cómo seré. Si llegaré a los 65 años con buena cabeza, prometiendo 10 años más sin arrastrar los pies o estaré gordo y quejumbroso. Si seré un idiota rabioso o un viejo simpático. Si tendré incontinencia, disfunción eréctil, pérdida de memoria, problemas para ir al baño, cáncer, etc. Me pregunto constantemente si llegaré a esa edad aferrado a la vida o ya deseando que todo se acabase luego. Si tendré nietos, si me querrán mis hijos, si estaré casado, separado, viudo o simplemente llegué solo a la etapa, sin descendencia.

La vida dirá, algunos postulan. Otros dicen que es uno quien toma las riendas y hace el camino. Unos cuestionarán mi forma actual de vivir, y dirán que soy un histérico sin mucho futuro, o tal vez que como pésimo y que voy a envejecer antes de tiempo. No sé, pero lo único que tengo claro, es que mi mayor terror es envejecer y sentir el deterioro de mi cuerpo, y por sobre todo, de mi mente.

¿Cómo ves tú el envejecimiento?

martes, 25 de agosto de 2009

Los hombres viudos

En mi familia siempre ha existido la idea de que es mejor que, en un matrimonio de edad, muera el hombre primero. Esto se debe más que nada a que si mi abuela se muriera antes que mi abuelo, este último no dudaría una semana sin suicidarse.

Hoy leí que, cuando un hombre queda viudo, tiene 6 veces más posibilidades que una viuda de contraer el síndrome del corazón roto (morir de pena), dándome a entender que la creencia de mi familia no está tan errada.

Me imagino que el hombre, al tener una mente más funcional y dirigida que la mujer (que es detallista y abierta), al enamorarse, asume a esta mujer como alguien fundamental en su vida y en sus proyectos, una base importantísima. De hecho, hay teorías que afirman la idea de que todo lo que hace un hombre en su vida es para atraer e impresionar a una mujer. En este sentido, la fémina es el centro de toda la vida del hombre, y cuando éste encuentra una a cual amar, esta mujer en especial entra en un altar (por mucho que con sus pares se regodeen de que no están ni ahí y todo ese blabla tan evidentemente cínico). En cambio, la mujer, que tiene un cerebro con mayor tendencia a la multiplicidad de tareas (pueden hacer 9 cosas a la vez), también debe influir en que la nivelación de sus prioridades (carrera, marido, hijos, casa, por ejemplo) no es tan extrema como la de un hombre, o sea, que cuando una prioridad desaparece, al encontrarse a un nivel similar con las otras, su carencia no resultará vital y no impedirá concentrarse en las demás (si muere el marido, podrá seguir siendo madre y profesional sin ningún problema). En cambio el hombre, al ser más estrecho y desigual, al perder su prioridad fundamental, que es la mujer, cae en un abismo profundo porque siente que todas las otras partes de sí mismo carecen de sentido.

jueves, 20 de agosto de 2009

El racismo idiota de Chile.


Ayer me contaban, entre hamburguesas, la más estúpida anécdota de mi familia. Sucede que dos tías abuelas (que en aquel tiempo habrán tenido unos 50 años) viajaron a Estados Unidos solas, a New York, para ser exacto. Antes del viaje, más de algún “sabio y experimentado” consejero racista les advirtió que tuvieran mucho cuidado con los negros, porque siempre andaban asaltando a la gente y les podían arruinar el viaje. Pasaron un muy buen viaje, sin inconvenientes, ya que se habían cuidado de estos malvados seres (los negros), pero, para su mala suerte, uno de los últimos días (si es que no fue el último, no recuerdo) estaban en el ascensor del hotel, completamente solas, y, de la nada, sube un negro gigante (más de dos metros) con un perro también gigante. Producto de toda la imbecilidad introducida en sus cabezas, estaban aterradas con esta suerte de demonio oscuro con su can cerbero dentro de un cubículo de 2x2. El amigo, seguramente sin entender mucho, dijo, con una voz potentísima “Sit”, para que su perro se sentara. Pero ambas señoras, en su delirante situación, se sentaron, cual pequinés obediente, haciéndole caso a este gigante que, a esas alturas, figuraba tirado en el piso de tanto reírse.

La historia no termina allí, lo aún más increíble es que, cuando fueron a pagar la cuenta del hotel, ya estaba completamente pagada por alguien. Este alguien había dejado una nota que decía “Gracias por ese momento, me hicieron reír mucho. Michael Jordan”. En efecto, el mejor basquetbolista de todos los tiempos, había pagado todos los gastos como agradecimiento, y quizá, también para enseñarles que, a pesar de su tercermundista pensamiento obtuso, los negros, como humanos que son, pueden ser buenas o malas personas.

Aquí quedo pensando en nuestra idiosincrasia estúpida e ignorante y me hago la pregunta: ¿Somos racistas? y de serlo ¿Con qué razón?

martes, 18 de agosto de 2009

La música y el placer

La música, en su mayoría, puede cumplir dos funciones. Una es la de interpretar una emoción o una sensación, para crear identificación en quien la escucha (de ahí el éxito de la balada, por ejemplo). La otra es un tanto más compleja y trata de crear o producir una emoción, para que quien la escuche entre en un estado que no guarda una necesaria relación entre lo que está haciendo, viviendo, y lo que está escuchando.

Como buen humano que soy, mi sensación favorita es el placer, y todo lo que incentive el estado placentero y no cree una autodestrucción a corto plazo, me gusta, me llama. Y dentro la gran gama de canciones que existen en mi reproductor, hay una en especial que, si bien no tengo idea el contenido de su letra (que es poca, por cierto), la música, el piano lento que se pierde en un horizonte de sintetizadores perfectamente utilizados para crear una atmósfera recreadora de imágenes placenteras. Porcelain, de Moby, es el soundtrack de “La playa”, película que precisamente versa sobre el placer paradisiaco. Y sin importar la opinión que uno tenga sobre la película o sobre Moby y su música, es innegable que cuando se escucha Porcelain, todos los recuerdos placenteros que uno pueda tener, sean las mejores perfomance sexuales, las cimas más altas de las montañas más escabrosas, las drogas más fuertes, las caídas libres infinitas, las camas más blandas, las aguas más tibias, los platos más sabrosos, todos los placeres en sí, se unen en un solo pensamiento etéreo, inefable, que si nos concentramos, llena nuestra mente de esas ansiadas endorfinas exquisitas, empapando de ellas cualquier mal augurio de nuestro día.
¿Y tú, recomiendas alguna canción para el placer?

jueves, 13 de agosto de 2009

La sinceridad del abismo

Al absurdo me he sometido. No porque crea que es mejor emborracharse que estar sobrio, no porque mis objetivos en la vida se hayan desvanecido con el duro palmazo del tiempo. No, eso de la decepción no tiene cabida en esta reflexión bizarra, triste, angustiosa, pero sincera.

Me he sometido al absurdo de la existencia porque todo dios desapareció de mis pensamientos, o porque mis pensamientos le ganaron al dios que alguna vez me habían inventado. Y sin arquitecto no hay obra predeterminada, por lo tanto, carezco de un sentido. No hay maquetas. Nací para construirme en los cimientos de una muerte inminente, y mientras más pienso en ello, más vacío encuentro en mi interior.

Aquí entonces, en esta tierra, no hay nada más que días mecánicos, relojes que avanzan segundo a segundo en un tiempo que inventamos. ¿Por qué tener valores? ¿Por qué ser feliz? ¿Por qué procrear, si morir es inevitable?. Si concentro mis divagaciones en aquellas preguntas, la respuesta cada vez se hace más lejana.

Me he sometido al absurdo porque es ridículo tener conciencia de que existo y hacer algo con eso. Aún más ridículo es vivir sufriendo, si lo único que tiene sentido es el placer que, cada vez, se hace más esquivo.

Es patético aspirar a la verdad, pues de haber una, no seríamos libres. ¿Tendrá fondo este abismo?

viernes, 7 de agosto de 2009

La justicia y la razón.


El tema de moda es la pena de muerte, en vista de las acciones del llamado “psicópata” que violó y asesinó a una niña de 5 años en la Quinta Región. Para tocar el tema en cuestión hay que ser cuidadosos. La pena capital es, a fin de cuentas, el asesinato que comete el Estado a modo de castigo, hacia personas que, según la legislación vigente, lo merezcan. Es curioso que para avalar esta práctica, sus impulsores recurran a datos frívolos como el gasto mensual para mantener a cada recluso, argumentando que no son humanos merecedores de tales privilegios, cuando el Derecho en general se sustenta no en la base racional del pensamiento, sino en la emocionalidad de las personas.
Racionalmente, no es insensato dejar a un hombre psicópata como este suelto en la calle, ya que seguiría el patrón de asesinar niños hasta aburrirse. Esto produciría una baja en el crecimiento de la población mundial y ayudaría a controlar el fenómeno de la sobrepoblación. Así, quizá la raza humana se mantendría más tiempo en pie (Insisto, esto es un juicio netamente racional). En cambio, cuando entran en este juego las emociones, se comienza a analizar desde un punto de vista empático el suceso. “La familia requiere de justicia” dirán muchos, pero la justicia, amigos míos, no es un concepto racional. Quien quiera rebatir eso, intente darme una definición cuantificable y cualitativa de justicia, luego una descripción de su aplicación. La justicia es un acuerdo conceptual en el cual los seres humanos nos apoyamos cada vez que sentimos impotencia por un suceso que afecta nuestras emociones más profundas, como es este caso.
Siendo entonces la justicia, la base intrínseca de la legislación, considero que la argumentación racional y funcional, en la mayoría de los casos, al hablar de leyes, tiende a estar fuera de lugar. De hecho, es por la intromisión del pensamiento racional que, muchas veces, nuestra necesidad de justicia (“Deberían torturar y matar a ese $%&##$%”) se ve interrumpida y amenazada, pues el argumento de parte de la razón resulta, cuando se apoya en términos legales (términos legales, constitución, libracos, no la justicia en sí) irrefutable por el argumento emocional. De allí que miles de sicópatas de todo tipo y rubro (estafadores, asesinos seriales, violadores, pedófilos) tengan condenas mínimas o salgan en libertad, si cuentan con abogados talentosos.

Pero cuando se habla de una pena capital, se considera que la persona es un estorbo para el bien común tan importante, que no puede seguir existiendo. Es un castigo igual al de cualquier animal salvaje que elimina a los miembros defectuosos del grupo, para que no afecte el bienestar de éste. Si acudo a nuestra verdadera naturaleza animal, o sea, actuando únicamente a nuestro instinto de sobrevivencia, tiene bastante sentido eliminar a cuanto delincuente exista, para así no preocuparse jamás del crecimiento del crimen. Cada humano defectuoso sería ejecutado y todo funcionaría a la perfección. Sin embargo, lo que nos separa, a mi juicio, de nuestra condición salvaje, no es precisamente esa razón de la cual nos vanagloriamos tanto, porque ella actúa bajo los preceptos de cuestionamiento, análisis y funcionalidad, y por tanto, de sobrevivencia. Lo que nos separa del animal es, precisamente, la emoción que sentimos al actuar o pensar. Muchos condenarían a muerte a este hombre porque se ponen en el papel de la madre de la niña, sienten su sufrimiento y su impotencia, en lugar de pensar que esto rebajaría los costos de las cárceles, porque no tiene sentido pensar en eso cuando hablamos de hacer justicia. Los detractores tampoco piensan en ningún tipo de funcionalidad cuando postulan que ejecutar a un hombre no soluciona “El problema de la delincuencia”. En el fondo, la mayoría se pone en el lugar de los condenados a muerte y la miserable espera, o en la familia de estos. Incluso hasta pueden pensar que sería un regalo darle muerte a un sórdido hijo de puta como ese.

Hay que ser cautelosos al buscar una solución a problemas como este, porque al hacer del intenso deseo de justicia (o sea, de eliminación del sujeto en cuestión) se puede legislar una ley que tarde o temprano, jugará en contra del mismo deseo. Más de alguna vez se considerará injusta la condena a un hombre a la pena de muerte, sea por lo que sea, y en ese momento, la razón podrá apelar a la misma constitución, a la ley, a la justicia escrita, para realizar la ejecución.

jueves, 6 de agosto de 2009

Eso que llaman Fe


Al nacer, todo animal, lo único que tiene claro, es que en algún momento, sin remedio ni objeción alguna, morirá. Un animal no piensa en Dios, en el sentido de su vida ni en si hay casualidades o todo tiene una intención previamente destinada. El animal camina, nada, vuela, repta, movido por un único instinto: Sobrevivir. A partir de él, nacen los instintos de caza, reproducción, protección, etc. Por sobrevivir las especies evolucionan y se adaptan al medio. Al final, la sobrevivencia es lo único que realmente importa en el medio animal, al cual, nos guste o no, pertenecemos.

Dentro de este mundo salvaje, el animal más peculiar y extraño es el humano. Un mamífero terrestre que carece de vellosidad corporal abundante y útil para la protección contra la hostilidad climática. Tiene una mata de pelo en la cabeza que, a primera vista, no tiene mucho sentido. Anda erguido. No cuenta con alas, ni grandes capacidades en sus extremidades para correr y perseguir presas. No tiene ningún sentido demasiado agudo o especializado. No se reproduce, en la mayoría de los casos, en masa, ni en poco tiempo. Sin embargo, tiene dentro de su cráneo un poderoso cuchillo de doble filo, que compensa todas sus carencias físicas. La mente del ser humano es la única razón por la cual como animal se pudo desarrollar. También es su mayor calvario.

Temprana es la edad para comenzar a cuestionar la vida, la existencia. Cortesía de nuestro desarrollado cerebro, nace el “por qué”, alrededor de los 5 años, y no nos abandona nunca. Es aquella pregunta la razón de la angustia humana, pues impulsa a encontrar una respuesta, por muy absurda que sea, a cualquier suceso que pase ante nuestros sentidos. A partir de allí nacen conceptos y cuestionamientos que para un perro serían burdos, como la justicia, Dios, patria, la causalidad, la casualidad, de dónde venimos, quiénes somos, hacia dónde vamos. Nuestro instinto animal de sobrevivencia nos obliga a tener fe en cualquier cosa, con tal de satisfacer ese “por qué” maldito y bendito, y darle una respuesta al universo vacío que vemos todas las noches. Nadie sabe con certeza por qué está aquí, ni siquiera tengo claro si realmente tiene sentido que esté o no esté. Si soy parte de un engranaje universal, una gota que conforma un océano, un elemento primordial en el destino del mundo, o simplemente soy uno más y mi presencia no afecta en nada el suceder de las cosas. Quizá la vida es un absurdo, o tal vez tiene más sentido del que podría imaginarme. Convivir con esas preguntas sin la tranquilidad de una respuesta en la que creer, es un suicidio progresivo. Conlleva sólo a la locura, al comportamiento autodestructivo del ser, al vacío que consume.

La fe es el pilar máximo de la sobrevivencia, porque permite al hombre avanzar en sus conocimientos y en su tranquilidad, sin dejarse caer por sus limitaciones (porque finalmente, frente a la inmensidad del universo, no somos más que hormigas practicando el álgebra). Creer en algo, conocerlo, estudiarlo y hacer que evolucione. Tanto Dios como los números son fe. Tanto la ciencia como la religión, a fin de cuentas, no son más que fe.

Creer para sobrevivir, y sobrevivir para vivir plenamente. Creer en Buda o en la física cuántica. En la ley, en la justicia, en Dios, en cualquier cosa.

viernes, 31 de julio de 2009

El feo traumado.


Hace algunos meses no veía jamás un diario, ni veía noticias, menos la radio. Creo que no estaba muy ahí con el mundo que me rodea. Sigo en una actitud similar, sin embargo, ahora, por cosas de trabajo más que de madurez o conciencia, reviso los diarios todos los días buscando algo de interés para hablar en este blog (por mí hablaría de la inmortalidad del cangrejo, pero eso no le interesa a casi nadie). Ahora, para mi pesar, vivo preguntándome si soy yo el que se asombra muy fácil con el mundo, o es el mundo cada vez más insólito para todo el mundo (es cosa de revisar las demás columnas para darse cuenta de lo que hablo)

Digo que el mundo es insólito por algo en particular que me dejó boquiabierto. Hoy me enteré que Dov Charney (en la foto) el dueño de la empresa American Apparel, que sería la más grande fabricante de ropa de EEUU, ha decidido despedir a todo el personal que, a su criterio, sea feo. Sí, así de simple, ese miserable que aparece en la foto, con el cual me pregunto si ese espermio fue el que ganó la carrera hacia el óvulo, como habrán sido los otros, despidió a todos los que él consideraba “poco agraciados” mediante una especie de investigación en la que fotografiaron a todos los vendedores de la empresa.

Me produce impotencia que sucedan cosas así, porque son producto de la imbecilidad humana que juzga el desempeño de alguien a partir de cómo se ve, dichos como “todo entra por la vista” alimentan conductas tan injustas como esta, que deberían ser castigadas por los organismos de protección al trabajador y este hombre – o intendo de uno- debería pagar indemnizaciones a todos los despedidos por someterlos a maltratos sicológicos como este.
Espero que se haga algo al respecto.

jueves, 30 de julio de 2009

Facebook al servicio de buenas causas.


Cuando entré en el mundo de facebook, mi primer pensamiento fue “¿de qué sirve?”. Entre tantas aplicaciones un poco burdas, jueguitos que se encontraban en cualquier página, el mismo sentido ególatra de subir fotos de todo lo que uno hace, igual que fotolog o myspace, y la gracia de poder agregar a todos mis amiguitos para que visitasen mi perfil y supiesen todo lo que yo hacía mediante la página (bueno, nunca he sido un fanático de publicar mi vida por ahí, pero gran parte de la gente sí lo hace). Con el tiempo le fui encontrando cierto gusto (principalmente por la cantidad de quiz estúpidos que se pueden hacer), me podía burlar de mis amigos en sus fotos y enterarme de las parejas que terminaban (sí, soy morboso).
Después de muchas peleas con la tonterita, encontré también los famosos grupos, entre los cuales hay unos como “Salvemos a los tigres” hasta “Yo creo que Elisa anda puro maraqueando”, pasando por absurdos como “a mí también me han pegado un chicle en el pelo” o grupos especializados en molestar a una persona en específico (aprovecho de promocionar el grupo “si juntamos 1000 personas mandamos a gordo a un centro para adelgazar”). Nunca le encontré mucho sentido a ninguno, por muy noble que fuese la causa. Era para mí casi como pegar un panfleto en un callejón sin salida.

Pero hoy he decidido tragarme mis palabras, porque me enteré que gracias al grupo de Facebook que pedía que trajeran la Fanta de Uva a Chile, el cual juntó más de 60.000 personas, los ejecutivos de Coca-cola Company han decidido traerla al país. De no ser por este grupo, nadie tendría Fanta de uva en sus hogares (sí, sé que no es gran cosa).

Reflexionando vagamente: La importancia de una red social como Facebook trasciende no sólo en la posibilidad de hacer negocios o promocionar una empresa a través de ella, pues también se trata de una vitrina con la que los ciudadanos comunes y corrientes pueden comenzar a promover una idea, una funa a criminales (como los que torturaron a un perro hace unas semanas) o una campaña que mueva masas. Y resulta ser tan sencillo como teclear un par de veces, hacer algunos clics y listo, ya comienza a expandirse sin límites la idea (por muy tonta o inteligente que sea) de cualquier hijo de vecino del mundo.

Tómense en serio el Facebook señores, pues puede resultar una enorme herramienta. Y con esto de la Fanta, ya está más que comprobado.

martes, 28 de julio de 2009

Los amantes 2D


Si hay algo que tiene sentido en los clásicos dichos conservadores o retrógradas, es que el mundo está cada día más loco. Pero no loco en un sentido fiestero (como lo serían los swingers, por ejemplo). Hablo de una pérdida gradual de la cordura.

Hoy leí una noticia que me llamó la atención de forma muy particular: “Nipones Hot se enamoran de dibujitos”. Amenaza el sentido común a un nivel desbordante, pues se trata de hombres y mujeres que mantienen relaciones de pareja con personajes como Gokú o cualquiera de las Sailor Moon. Se preguntarán cómo lo hacen; La respuesta es simple: Andan con su juguetito del personaje o con un almohadón con el dibujo estampado para todos lados, salen a cenar, al cine, a caminar, al motel, etc. Así es la vida de los llamados “Amantes 2D”, quienes argumentan que el amor real se basa en la belleza estética y las cuentas bancarias.

En conciencia de que el fenómeno aumentó considerablemente en los últimos años (Llegando a tener un líder llamado Toru Honda, un hombre de 40 años), las autoridades japonesas investigaron a la juventud del país, llegando a terroríficas conclusiones. En primer lugar, el 25% de los hombres y mujeres japoneses de entre 30 y 34 años son vírgenes, seguidos por un 50% de personas que carecen de amigos del sexo opuesto.

Si a esto le agregamos que más de 30.000 japoneses se suicidan al año, los cuales son en gran número colectivos. Que cada vez hay más asesinatos múltiples en escuelas y lugares de trabajo, que la sociedad japonesa antepone a los logros del sujeto por sobre el sujeto mismo, que la competitividad es la base de la vida de los japoneses y que tienen un ritmo frenético de trabajo que casi no deja tiempo para el ocio, sumiéndolos en un estrés permanente, se puede llegar a comprender que no es extraña la existencia de sucesos tan bizarros como este, donde el hombre se enamora de un ser ficticio en reemplazo de un amante humano.

En contraste con esto, Japón es uno de los países con mayor crecimiento económico, a la vanguardia de la tecnología y con excelentes profesionales y empresarios que exportan al mundo entero.

Los zoólogos explican que los animales, cuando se encuentran en condiciones de hacinamiento y sobrepoblación en cautiverio, presentan conductas asesinas, caníbales y suicidas. También dicen que los ven masturbándose compulsivamente o manteniendo relaciones sexuales con objetos como el plato de comida. También dicen que en estas condiciones, un animal circense rinde mejor en el escenario que un animal bien tratado. Comparando situaciones, concluyo que los japoneses, por tanto humanos y por tanto, animales, se sienten en cautiverio en su propio hábitat, alienados a una sociedad a la que le interesan los resultados y la producción del hombre por sobre su felicidad (cosa que no dista tanto de lo que estamos haciendo nosotros) y, en vista de una evidente sobrepoblación, se ven inmersos en un estado de ansiedad y angustia digno de 300 monos encerrados en una jaula de 4x4 metros.

Entonces me pregunto: ¿Vale la pena tanta disciplina, tanta exportación, tantos resultados a la vista de las demás sociedades, si las personas se están alejando cada vez más de su condición humana, y por tanto, de su posibilidad de ser felices?

lunes, 27 de julio de 2009

La conspiración Google


A propósito de esta modilla de denunciar conspiraciones a lo largo del mundo, que han arreglado absolutamente todas las guerras habidas y por haber en la historia, que han escondido secretos enormes como el Santo Grial (Pregunta: ¿A quién le importa la famosa copa, si es una estupidez pensar que tiene superpoderes?), el arca de la alianza, la descendencia de Jesús, y bla bla bla, quisiera mencionar a nuestro conspiracionista más férreo, o sea, Salfate, quien cada miércoles, asusta al público con algunos Pinkies y Cerebros realizados que lograron, una noche, conquistar el mundo con sus ideas maquiavélicas.


En realidad, no quiero mencionar la vida de Salfate, porque no me importa. Es un trozo de un capítulo de “Así somos” el que quiero que la gente vea, para que tome conciencia de uno de nuestros mejores amigos en la red, lo más cercano a ese imaginario Dios omnisciente y omnipresente que tenemos, es decir, Google.La conspiración Google es la única de la que me cuidaría. Una empresa que guarda absolutamente toda la información que se desvela en Internet (Mails, perfiles, fotografías, videos, escritos, declaraciones de renta, impuestos, curriculms, y un muy largo e inimaginable etc) es algo a lo que yo le temería, pues, como dice Salfate, en algún momento lo pueden utilizar, y no sabemos si será para bien o para mal. Conociendo al ser humano y su historial y sabiendo que, en teoría, los dueños de Google son humanos (jajaja), deduzco que no será nada muy bonito.


Todo lo que haces en Internet lo sabe Google. Pronto cada usuario podrá encontrar tus datos personales sólo poniendo una fotografía tuya en un programa identificador de rostros. En poco tiempo el perfil cromosómico de cada idiota que quiera saber si tiene parientes en Uzbekistán estará en línea, y Google será el dueño de toda esta información y su distribución. Por satélites, tu hogar y por tanto, tu privacidad, podrá ser reproducida en 3D en google Earth por la módica suma de 100 dolares, a la vista de cualquiera. Imagínate lo que lograrías combinando estos sistemas para saber de una persona. Y lo peor de todo es que el ser manipulado por esta conspiración es absolutamente voluntario, pues somos nosotros los pelotudos que subimos nuestra vida a la red.


Es una conquista mundial que no se esconde, que al parecer, no esconde detrás a una secta religiosa con ritos de iniciación y dogmas extraños. Aquí no hay ni portales interdimensionales ni reptiles humanoides controlándonos. No hay Arca de la alianza, ni un secreto que no puede ser revelado. Google y su imperio es un secreto a voces, con tres líderes que sabemos cómo se llaman pero que nadie tiene idea cuáles son sus intenciones.


Les dejo el link del video:


jueves, 23 de julio de 2009

La Semana Rockstar: Janis Joplin


Nietzsche dijo una vez “Es necesario llevar en sí mismo un caos para poner en el mundo una estrella danzante”. Aquella frase se ajusta perfectamente a la vida de cada genio que ha pisado la tierra. Casi todos los poetas, escritores, músicos, pintores, científicos y filósofos que se inmortalizaron en la historia humana han tenido una tormenta por dentro aún más grande que sus propias hazañas. ¿Es esa tormenta el precio de la genialidad, o es uno de sus principales motores?La vida de la primera estrella de rock femenina de la historia tal vez esconda una parte de la respuesta.

Janis Joplin nació en Texas el 19 de enero de 1943. A los 14 años se unió a una pandilla de beatniks (movimiento intelectual-vanguardista de Estados Unidos) Convirtiéndola en víctima de rechazo por parte de sus compañeros de colegio, pues además, contradecía el racismo general de la época. Era la “Amiga de los negros”. Esto caló hondo en su personalidad, gatilló su inseguridad frente a su aspecto y la insaciable hambre de amor que manifestó hasta el día de su muerte. Se interesó por la música a los dieciséis, y comenzó a cantares en bares a los 17, donde se influenciaría por el blues, jazz y soul de los negros.
Entró a estudiar Bellas Artes en Texas. Fue en esa época donde se acentuó su alcoholismo y donde conocería a los futuros integrantes de la Big Brother and the holding Company, grupo con que comenzaría su carrera hacia el estrellato. También por aquellos años se comprometería con un tal Peter LeBlanc, quien la abandonaría. Sólo sirvió esto, para que su sentimiento de soledad y fracaso afectivo se potenciaran (La soledad y el despecho son temas recurrentes en sus canciones). Janis se abandonó a si misma, refugiándose en las drogas y llegando a pesar casi 35 kilos.

Destruida, y movida por su rebeldía natural, se marchó junto a su amigo Chet Helmet a San Francisco, se uniría a la Big Brother en 1966. La escena de libre creatividad y expresión de San Francisco la fascinaría, entrando con fuerza en el mundo de la psicodelia. Su voz fascinaría no sólo en USA, también en Europa, luego de una gira con su grupo. Tocaría también en el festival de Monterey junto a The Who, Jimmy Hendrix y otros artistas. De allí para adelante la historia es conocida. Woodstock, sus cambios de banda y sus inmortales canciones como “Down on me”, “Piece of my heart”, “Summertime”.

Pero aquí la verdad es que no nos interesa magnificar su carrera musical, ni nombrar año por año sus conciertos y nombre por nombre sus bandas. No, ese trabajo se lo regalo a Wikipedia. En este espacio quiero ver por qué Janis, qué motivó frases como “Manéjame, Señor. No me dejes, por favor. Me siento tan inútil acá abajo, sin nadie a quien amar” o “porque, a decir verdad y como descubrimos a lo largo de la vida, el mañana nunca sucede. Siempre es el mismo puto día...". Estuviste decepcionada y angustiada por el amor que conociste tantas veces y a la vez ninguna. Amaste con intensidad a hombres que te abandonaron o que abandonaste por tu estilo de vida. Quizá fue esa intensidad y la inconstancia de tus emociones la que gatilló tan enorme soledad a lo largo de tu vida. Esa soledad que se siente dentro de las multitudes. Esa soledad que las estrellas más brillantes comprenden.

martes, 21 de julio de 2009

La semana Rockstar: Jim Morrison


Esta será la semana de los difuntos Rockstar. Todos esos íconos de una época o un movimiento que murieron jóvenes producto de sobredosis y/o suicidios. Seres que por dentro llevaban un infierno y por fuera brillaron como las más grandes estrellas del firmamento.

Partiré con una estrella enorme, un genio, poeta que se adjudicó el título de “El Rey Lagarto”. Así es, hablo del gran Jim Morrison, vocalista y letrista de “The Doors”, uno de los grupos más rupturistas e importantes de los floreados 60.Jim Douglas Morrison nació en Melbourne, USA, un 8 de diciembre de 1943. Producto del oficio militar de su padre, la familia se trasladaba cada año de ciudad, obligando al pequeño Jim a abandonar cualquier lazo afectivo. Esto fue fundamental en su personalidad, pues no le quedó más remedio que refugiarse en su prematura poesía y su voracidad lectora. Fue un niño y adolescente profundamente inseguro e introvertido, con serios problemas de autoridad producto de la autoritaria figura de su madre, quien humillaba continuamente al padre de Morrison. Esto sería el germen que alimentó la mayoría de sus arrestos a lo largo de su vida. También su figura materna alimentaría su declarada misoginia.

Se fue a los 19 años de casa, rumbo a Los Ángeles, para estudiar cine en la UCLA (Como dato freak: Fue compañero de Francis Ford Coppola). Se decepcionó de la carrera, se refugió en las bibliotecas a devorar la poesía francesa de los malditos (Baudelaire y Rimbaud, principalmente) y tomó la errante decisión de dedicarse a su pasión: La poesía. Vivía en las azoteas de edificios o en las camas de las mujeres que lograba conquistar recitando largos versos del siglo XVIII. Fue allí donde descubrió las drogas que tanto le fascinaban y que defendería durante toda su vida, hasta que las mismas lo mataron (LSD, cocaína, peyote y marihuana), y donde se conocería, tras un par de años, con Ray Manzarek, y formarían la mítica banda (El nombre “The Doors” está inspirado en un verso de William Blake que dice «Si las puertas de la percepción fueran depuradas, todo aparecería ante el hombre tal cual es: infinito»”

Nihilista convencido (parafrasearía varias veces en entrevistas a Nietzsche), nunca se sintió parte del movimiento hippie, con su paz, amor y flores por doquier. Tomaría sí, para sus canciones, la psicodelia de la música. En los primeros conciertos de la banda, daba la espalda al público, pues su pánico escénico no lo dejaba mirarlo. Tiempo después, drogado, haría las locuras como mostrar los genitales, cambiar la letra de las canciones (sobre todo de The End y su famoso “Mother…I want to…Fuck you!”). Esta actitud haría que se le prohibiera tocar en varias locaciones de USA, cosa que gatillaría, en parte, su decisión de dejar la música en 1971, para irse a París y dedicarse de lleno a la poesía. En la ciudad de los poetas moriría sentado en una tina, de un ataque al corazón, producto de una supuesta sobredosis de cocaína.El Rey Lagarto (se llamaría así porque, según la cultura chamánica, los reptiles son la encarnación del mal) está enterrado en el cementerio de Mont Parnasse, Francia, y su epitafio reza la frase griega “Kata ton daimona eaytoy” que significa “Cada quien su propio demonio”.

Se dice que tenía un CI de 169, se dice que tenía un carácter esquizofrénico que rayaba entre un ángel y un demonio enfurecido, se dice que fue uno de los más auténticos rockeros de la historia. Pero también, en contraste con lo anterior, se dice que era un excelente amigo y un ser extremadamente culto y sensible.

Esta es la historia de un grande entre grandes.

Mañana: Janis Joplin.

lunes, 20 de julio de 2009

La obsesión musical


Creo que todos nos ha dado alguna vez la obsesión musical. Esa bizarra necesidad que alimentan comerciales, películas, la radio y en algunos casos, los canales como VH1, la cual consiste en que pillas un tema que siempre te gustó, te trae unos cuantos muchos recuerdos – En su mayoría, distorsionados y casi inventados- pero que, como calvario maldito, no tienes la más mínima idea de quién lo canta ni cómo se llama. Los recientes rankings del canal ya citado arriba, como las 100 mejores canciones de los 90, los 100 mejores “One hit wonders” de los 80 y cosas por el estilo me han ayudado a recopilar un centenar de temas que están en la memoria colectiva (y que cuando algunos los cantan, notoriamente se les escapa el carnet) pero que son, a la vez, desconocidos.


La obsesión musical para mí es casi angustiante. Puedo estar días tarareándole a medio mundo una canción para ver si alguien sabe el autor, pasando al límite ridículo de poner lo que creo que dice la letra en Google – Porque, en su mayoría, estos temas están en inglés- con resultados nefastos. Por ejemplo, hace días buscaba un tema de Third Eye Blind llamado Semi-charmed life (es conocido porque está en el soundtrack de American Pie) que empieza con un “Tu tu tu, tu tu ru tuu” y guitarras bastante alegres. Bueno, en mi desesperación por encontrarlo, puse eso en google y encontré solamente foros donde otros idiotas como yo preguntaban con un tarareo similar otras canciones.


Y ustedes ¿Qué canción a despertado su obsesión musical?

miércoles, 15 de julio de 2009

El Madonno


Me pregunto como se sentirá Elías Figueroa al enterarse de que el ahora internacionalmente famoso “Madonno” se llama igual que él. Y que además, el nombre de este particular transformista fue específicamente escogido para hacerle honor a este futbolista.

Sí, les presento a “Man-Do-nna”, un tipo de 28 años que imita a la diva desde hace ocho años, y que, para rematarla, es físicamente muy parecido (o parecida, no sé). Este personaje se hizo famoso en el viejo continente tras aparecer, hace unos días, en una extensa sección del amarillista diario inglés “The Sun”, el cual vende alrededor de 3 millones de copias diarias y sería el equivalente anglo de “Las Ultimas noticias” y “La cuarta”. Sólo un chileno antes de él había ocupado una sección importante en el pasquín, y es nada más ni nada menos que Pinochet.

Lo llamaron desde Londres para la entrevista, lo aclamaron como el mejor imitador de la cantante, le dijeron que fuera a hacer shows a Inglaterra porque los ingleses disfrutarían de tan particular imitadora.

A mí me causa gracia el tema, viendo la historia, es un tipo dedicado, que trabaja en el mundo textil y que innegablemente se parece a Madonna.
¿Un honor? ¿Una buena anécdota en la historia moderna de Chile? ¿Da lo mismo? ¿Una mala imagen para nuestro aislado país?
Júzguenlo ustedes mismos.

viernes, 10 de julio de 2009

Nostalgia...


Vinimos al mundo con la cabeza vacía, cuatro extremidades en formación y un cuerpo de cristal. Crecemos, el cuerpo se alimenta de proteínas y la mente se nutre del tiempo, sus imágenes fugaces, sus palabras que atraviesan los oídos. Se supone que no sabremos quiénes somos hasta muchísimos años más tarde, cuando ya el cerebro guste de la gula mental, e intente satisfacerse con papel. Entonces ya seremos nosotros, un ser ¿formado? con relojes rotos, fotografías agrietadas y palabras amarillas.

Cuando el hombre es hombre, padece miles de mutilaciones. Acaricia, como un soldado a su desaparecida pierna, los días de adolescencia. Toca pieles que se perdieron en la corriente de los años que pisotean lazos. Se arma de diversas muletas del alma, para caminar hacia un adelante incierto, que sólo promete ser más y más pasado, hasta que ya los recuerdos desaparecen con la chispa vital.

No era tan cierto entonces eso del crecimiento, del vacío que se llena. Cada día que pasa es un espacio que se tacha del calendario. Cada fotografía es un momento que se terminó y cada carta es una palabra que ya se dijo. ¿Fue todo una mentira? Vinimos a agotar nuestros días, a usar la cuota de vida. ¿Es el mañana un día nuevo, o son todos un día menos de nuestra existencia? Aunque nuestras lenguas hablen del anhelo por un futuro, la verdad es que constantemente queremos volver a un pasado que, según la mentira de nuestra memoria, fue mejor.

Viene la pregunta ¿Alguna vez, desde que recuerdas, no quisiste volver a otros tiempos, no para cambiarlos, sino para vivirlos eternamente?

Si la nostalgia existe, desmiente nuestra trascendencia.

miércoles, 8 de julio de 2009

¿Por qué saber de publicidad?

Todos los días, alguien me pregunta por qué sería importante saber sobre publicidad. Creo que es algo que todos deberían entender por las siguientes razones:

En un día, estamos expuestos a 3.000 avisos publicitarios aproximadamente. La publicidad está en las calles, en la televisión, en los diarios, en internet, en el teléfono, en la radio. Y, como si no fuera poco, una parte importante es sigilosa, como la que vemos en las películas, el llamado “Placement” (vamos, ¿nunca se han cuestionado por qué un personaje se viste con determinada marca de zapatillas?), el cual es casi imperceptible para nuestra conciencia.

A medida que el modelo económico de libre mercado se ha expandido, la técnica de mercadotecnia llamada publicidad ha crecido con éste. El día en que los productores decidieron imprimir su sello en los productos, y vimos una gama infinita de marcas, fue necesario hacer que las personas, de alguna manera, escogieran comprar una y no otra. Allí nació la publicidad tal y como hoy la conocemos, a fines del siglo XIX, en forma de una técnica especializada en atraer clientes, mezclando disciplinas como la psicología, la sociología, la antropología, la economía y la estadística para ello.

Cuando vemos una marca, no ves sólo un buen logo. Vemos imágenes, valores, actitudes y formas de afrontar la vida en ella. Vemos que para Adidas “nada es imposible”, para Calvin Klein, el hombre debe estar bien formado, debe ser enigmático e intenso. Para MTV, hay que ser vanguardista e irreverente. Para ciertas marcas de alimentos, la familia, la mesa, lo es todo, y por eso sus productores intentan vender una imagen tradicionalista en sus comerciales. Así es como funciona. No sólo compras un producto, compras la identidad de éste, pues se identifica con la tuya. Compras zapatillas Adidas porque para ti también “nada es imposible”, entonces piensas que con ellas correrás sin límites. Compras pavo Sopraval no sólo por su sabor, sino porque es un pavo que reúne a la familia.

De esta forma, vemos que la publicidad en sí, rige gran parte de nuestro día. Las personas que vemos caminar con determinados estilos de ropa, hacen una publicidad inconsciente a todas esas marcas. Quienes quieran verse así, sentirse como ellos, compraran la misma ropa. Nadie está exento a estos estímulos constantes, porque el sistema en el que vivimos necesita de la publicidad para subsistir. La política, la religión, la economía, los deportes y la cultura son hoy, mucho más que ayer, usuarios de esta técnica para promover sus ideas.

Mi pregunta es la siguiente: ¿Cómo a alguien puede no importarle lo que es la publicidad?.

lunes, 6 de julio de 2009

Ventanas


Todos los días quisiera odiarte un poco más. Es mi objetivo desde hace un tiempo. Sí, desde aquel tiempo, cuando mi cabeza explotó y no supe qué hacer, ni cómo decirlo. No era yo, lo sé y lo sabes… No era el que piensa todo antes de decirlo, ni el que cree que tiene el mundo a sus pies. No aproveché mi única oportunidad de explicarte, sólo me dediqué a divagar sobre memorias que ya no sé dónde están, ni sé qué tan reales fueron. Mi mente me traicionó cuando estuve frente a tu cuerpo vestido – deseando una desnudez que ahora veo muy lejana-, dije lo último que debía decirte y te cansaste. Te cansaste de escuchar mis complicaciones, los gritos de mi soledad, los gritos de una víctima que tenía escondida y que jamás debí mostrar para nadie, menos para tus ojos, que sufren de delicadez.

El encanto fue muy frágil. Así son las cosas cuando son producto de experimentos y delirios demasiado cuerdos como para ser increíbles. Yo para ti siempre estuve enterrado en el cemento, y no sería jamás ese compañero con que saldrías a flotar. Yo siempre estuve dentro de un pasadizo oscuro que observabas desde las ventanitas que lograste construir para que conversásemos, y yo te dijera lo que se sentía la completa oscuridad, y tú a mí, lo que significaba ser parte del mundo. Al final todo sucedió en esas ventanas. Te maravillabas con el ser que yo era dentro del túnel, y te gustaba asomar la cabeza de vez en cuando, traspasar el vidrio, tocar mi rostro frío y sentir el sonido de mi voz traspasar tus oídos - Porque, como bien dice el dicho, de noche todos los gatos son negros-. Sabías que yo ansiaba cada uno de esos momentos. Por algo nunca tapé las ventanitas y disfruté de tus visitas. Alguna vez también intenté sacar yo la cabeza al mundo, pero ya sabes, no soporto mucho rato la traidora luz del sol.

Erraste sin querer. Dejaste las ventanas abiertas y desapareció tu sonrisa del umbral. Dejaste que saliera al mundo sin capucha, porque necesitaba ya no sólo tus ojos y tus orejas, quería tus labios. Tanto tiempo dentro de mí hizo que olvidase cuánta mierda hay allá afuera. Tú tampoco expelías ese olor… Creí que, aun desnudo, la languidez de mi piel no sería importante. Creí que sería inmortal. Creí que estarías allí, verías mi silueta acercarse, y tus ojos se llenarían de lágrimas. Creí que te gustaría verme fuera de mi oscuridad, a la luz de esos días que tanto odio ahora. Pero al verte sólo quedaba de mí un patético retrato de dolencias. En el camino mis demonios me habían hecho pedazos y, de paso, habían también cerrado mi refugio. No me importó, porque también creí – ¡Yo creí! Yo que antes sólo vomitaba sobre la fe- que curarías mis heridas, y sano, el camino lo haríamos juntos, para algún día volar, como tú siempre habías querido. Después de todo, en el claustro, la única cara que conocí fue la tuya.

Pero la angustia que emanaba, la soledad que ahora dolía, era demasiado notoria. Ya no viste al ser extraño que se había encerrado voluntariamente. Viste un niño en posición fetal. Viste un perdedor que anhelaba cariño. Viste esa parte de mí que la noche cubría. No pude evitar gritar de dolor, y por aquel grito, ya no quisiste escuchar mi voz.
F. Virrogla.